Ante todo,quiero aclararte que para llevar una vida plena debes que seguir lo que te diga tu corazón, debes determinar claramente cuáles son las cosas que te hacen feliz, así podrás crearte una vida exitosa.
Éstos son los siete mecanismos activadores básicos que pueden garantizarte éxito y que has sido aplicados por grandes líderes y personas de éxito:
-Primero: ¡La pasión! Todas las personas exitosas han descubierto una razón que las guía, les da energía, casi las obsesiona, y las impulsa a actuar, a progresar, a destacar. Es la fuerza que propulsa su éxito poniendo en juego sus capacidades.
La pasión que pone a un deportista como Nadal en la cima. Es la pasión lo que impulsa a los investigadores en informática que invierten años en crear una innovación capaz de llevar a hombres y mujeres al espacio y hacerles regresar sanos y salvos. Por pasión, uno madruga y trabaja hasta altas horas de la noche, sin sentir apenas cansancio.
Pasión es lo que quiere hallar la gente en sus relaciones; la pasión da vigor a la existencia y le confiere savia y sentido. No se alcanza la grandeza sin una pasión por ser y hacer algo grande; no importa si las aspiraciones son las de un atleta o las de un científico, las de un padre de familia o las de un hombre de negocios.
-Segundo: ¡La fe! Todas las religiones nos hablan del poder de la fe y de las creencias de la humanidad. Son las creencias lo que distingue principalmente a quienes destacan en algo grande de quienes fracasan, ya que nuestra fe en lo que somos y podemos llegar a ser determina con bastante exactitud lo que seremos. Si creemos en la magia, tendremos una vida mágica; si creemos en las limitaciones de la vida , nos habremos puesto límites muy reales.
Es muy posible que veas concretar todo aquello quecreas verdadero, posible o real. Muchas personas tienen la pasión, pero debido alo que creen de ellas mismas y de cómo valoran sus posibilidades, nunca llegan a emprender las acciones que les permitirían convertir sus sueños en realidades. La pasión y la fe se combinan para dar el «combustible», el impulso que lleva a la excelencia.
Pero no basta con el impulso, como tampoco no basta arrancar un coche para que te lleve a donde quieres. Además de esa fuerza, se necesita un objetivo, una noción inteligente de progresión lógica. Para dar en nuestro blanco necesitamos también el siguiente rasgo.
-Tercero: ¡La estrategia! La manera de organizar tus recursos. Todo gran artista del espectáculo, político, padre de familia o patrono sabe que para triunfar no basta con los recursos; es preciso utilizarlos del modo más eficaz. Buscar una estrategia equivale a admitir que el talento y la ambición, por sobresalientes que sean, siempre necesitan encontrar un camino bien orientado, para sacar el mejor partido de ellos.
-Cuarto: ¡La claridad de los valores! Los valores son sistemas de creencias que nos sirven especialmente para juzgar lo que está bien y lo que está mal en nuestras vidas; son nuestros juicios acerca de lo que vale la pena. Muchas personas no tienen una noción clara de lo que es importante para ellas, a menudo hacen cosas por las que luego se sienten descontentas de sí mismos.
Cuando contemplamos a los grandes triunfadores vemos que casi siempre son personas comprometidas con su sistema de valores. Una comprensión clara de tus valores es una de las claves más exigentes, y al propio tiempo más gratificantes, para alcanzar la excelencia. En el supuesto de que la estrategia que elegiste te exigiese hacer cosas contrarias a tus creencias inconscientes sobre lo que está bien o mal para su vida, no funcionará, por bien planificada que estuviese.
Esto le pasa a aquellas personas que empiezan a triunfar, pero acaban por sabotear su propio éxito porque que tenían un conflicto interno entre los valores individuales y la estrategia seguida para alcanzar el éxito.
-Quinto: ¡La energía! La energía puede ser la entrega total y jubilosa. A la excelencia difícilmente se llega paseando a ritmo demasiado sosegado. Los triunfadores se apoderan de las oportunidades y les dan forma. Viven como obsesionados por las maravillosas ocasiones de cada día, convencidos de que lo único que no le sobra a nadie es el tiempo. En el mundo son muchos los que tienen una pasión en la que creen a ciegas, y conocen la estrategia que les permitiría satisfacerla, y tienen un orden claro de valores, pero simplemente carecen de la vitalidad física que necesitarían para actuar como ellos saben. El triunfo a lo grande es inseparable de la energía física, intelectual y psíquica que se necesita para sacar el máximo de nuestras posibilidades.
-Sexto: ¡Poder de adhesión! Casi todos los triunfadores tienen en común una extraordinaria capacidad de adhesión, es decir un talento para conectar y establecer relaciones con las demás personas, independientemente de sus orígenes sociales y sus creencias. Los grandes triunfadores (Mandela, Madre Teresa, Gandhi...) tienen siempre la cualidad de crear lazos que les unen con millones de contemporáneos. El mayor triunfo no sucede en los escenarios del mundo, sino en los repliegues íntimos del corazón. Y en el fondo, todos deseamos el aprecio y respeto de los demás, pues sin ellos cualquier éxito o cualquier excelencia nos dejaría insatisfechos.
-Séptimo: ¡Maestría en las comunicaciones! La forma en que nos comunicamos con otros, y en que nos comunicamos con nosotros mismos, determinan en último término la calidad de nuestra vida. Las personas que tienen éxito son las que han aprendido a aceptar cualquier desafío que les presente la vida y a comunicar esa experiencia consigo mismos de tal manera que logran cambiar las cosas a mejor.
Las personas que fracasan se resignan ante las adversidades de la vida y las asumen como limitaciones. Las gentes que influyen en nuestras existencias y nuestras culturas son también maestros en comunicarse con los demás. En todos ellos hallamos la capacidad de transmitir una visión, una búsqueda, una alegría o una misión. El dominio de las comunicaciones es lo que hace a los grandes padres, los grandes artistas, los grandes políticos y los grandes maestros.
Como te das cuenta, para triunfar no basta solo con desearlo ardientemente, sino que hay que conocerse bien, trazar un plan de acción que esté de acuerdo a nuestros valores, ser flexible para ir corrigiendo sobre la marcha y estar dispuesto a hacer todo lo necesario para llegar a la meta con persistencia. Pero si la pasión es fuerte ningún esfuerzo parecerá demasiado grande, todo lo contrario te motivará a seguir adelante con tu sueño.

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